jueves, 19 de julio de 2007

idilio a la raisilla

Cuando caen las gotas, siempre una viene avisando.

Se me pega gritando,

Y me cuenta, del largo viaje que hizo para llegar a mi vaso.

Como vivió en la estrella y la pasaron al maguey,
como del maguey alimento sus máximas fuentes ardientes, Se metió en un árbol reconstruido y llego hasta la arena soplada.


Susurra, entre los gritos de las otras gotas que van cayendo,

Que quiere quedarse conmigo.

Quiere acabar la jornada en un lugar calido y latente.
Quiere terminar el servicio de sus días en la intemperie del descanso.

La escucho, me gime, la veo y se queda.

Y le digo: “¿que no es así como todos queremos morir?”

“¿Bebidos?”

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